El tema de los ronquidos es algo que hay que tratar con seriedad y cautela. No es algo banal. Se estima que el 45% de la población en países desarrollados ronca. Además cuando se duerme en pareja el problema se agrava ya que afecta al sueño de dos personas. Y todos sabemos de la importancia que tiene un buen descanso. Por eso en esta ocasión vamos a ver diez consejos para dejar de roncar.

Evitar los ronquidos

1º Detectar el problema y hablarlo con el médico

Los ronquidos es una alteración que tiene lugar durante el sueño en las vías respiratorias superiores, provocando un fenómeno acústico muy característico. Es fácilmente identificable, sobre todo para personas que no viven solas. No obstante mucha gente ronca sin saberlo. El caso es que esta enfermedad puede esconder problemas muy graves, por lo que una vez detectado debe ser comunicado al médico de cabecera, para descartar que bajo los ronquidos se escondan enfermedades del corazón o apnea del sueño.

 

2º Tener en cuenta los posibles condicionantes

Los ronquidos tienen su origen habitualmente en situaciones de alto estrés, o en las que el paciente padece de obesidad, obstrucciones respiratorias, problemas morfológicos de la nariz, sinusitis y, por supuesto, el tabaquismo y el alcoholismo. En consecuencia, unos hábitos saludables y una dieta sana pueden contribuir a solucionar el problema, pero insistimos en lo dicho en el primer punto: poner este asunto en conocimiento del médico es fundamental.

 

3º Posición para dormir

Otro de los aspectos que pueden influir en la ronquera es la posición adoptada a la hora de dormir. Lo ideal es acostarnos de lado para facilitar la respiración, evitando de ese modo que se comprima la zona pulmonar. Además, hay que tener en cuenta que un colchón o una almohada inadecuada pueden provocar este molesto problema, entre muchos otros.

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4º Evitar las digestiones difíciles

Las grandes comilonas también pueden generar ronquera. No es bueno comer demasiado antes de acostarnos. Tanto para mantener la línea, como para tener un descanso más plácido. También debemos controlar los problemas de acidez de estómago, que también están relacionados con los ronquidos.

 

5º Mantener una buena hidratación

Beber agua en abundancia ayuda a disminuir las mucosidades que puedan afectar al paso del aire por las vías respiratorias. Es bueno tomar un vaso de agua antes de ponerse a dormir y evitar la sequedad de garganta.

 

6º Fármacos y prótesis

En caso de congestión nasal podemos recurrir a los clásicos sprays o barritas diseñadas para tal efecto. Para la ronquera crónica existen dispositivos que empujan la mandíbula y la lengua hacia la parte frontal para facilitar la respiración (dispositivos de avance mandibular). También se usan tiras para poner en la nariz, muy usadas por algunos deportistas. Sin embargo no hay nada que tenga un 100% de efectividad, por lo que hay que ir probando, a ser posible bajo supervisión y consejo médico.

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7º Relajación y otras terapias

Existen ejercicios de relajación que pueden ser de gran ayuda para dejar de roncar, sobre todo los que afectan a la nuca, cervicales y hombros. Si haces clic aquí podrás ver un ejemplo de ejercicios que te ayudarán. Por último, cabe señalar que hay gente que ha logrado mejorar su descanso recurriendo a la aromaterapia o la acupuntura.

 

8º Medicina natural

Existen remedios naturales con los que se puede lograr el éxito en la tarea de evitar los ronquidos.  Por ejemplo, está comprobado que una infusión de salvia nos ayudará a respirar mejor mientras dormimos. En casos de alergias o procesos de resfriado podemos recurrir a hacer gárgaras con menta o al té de ortiga.

 

9º Cuidar la higiene

La cama y la habitación en la que dormimos debe estar libre de suciedad, polvo y alérgenos que puedan interferir en nuestra respiración. El entorno debe ser lo más cómodo, ventilado y limpio posible. El aire tiene que renovarse todos los días.

 

10º Cirugía

En ocasiones el médico puede optar por el quirófano como solución para dejar de roncar. El objetivo es evitar la obstrucción de las vías superiores. Se trata de una cirugía simple, de carácter ambulatorio, en la que se aplican unos electrodos en las fosas nasales. La anestesia es local, y el postoperatorio no suele conllevar excesivos problemas. Además no es un procedimiento excesivamente caro, aunque su uso sigue estando en entredicho para algunos médicos.