Al convertirse en padre, se tiene que entender la que responsabilidad que ello conlleva. Quizás la más importante de la vida de un ser humano, y es que brindarle protección y estar atento a lo que necesite un hijo, es algo que no se debe descuidar, pues necesita de nuestras enseñanzas. Por eso mismo, traemos los diez consejos para ser el mejor padre.

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1º Atención

Siempre debemos cuidar lo que hacen nuestros pequeños. Estar pendientes de ellos, y tengan claro que pueden acudir a nosotros cuando tengan algún problema. Somos su guía en este mundo, pero muchas veces tendremos que ser nosotros los  que han de dar el primer paso e intervenir.

 

2º Cuidado

Los niños necesitan unos cuidados especiales que en cortas edades no pueden llevar a cabo. Para eso también estamos los padres. Sobre todo cuanto más pequeños son. Hemos de cuidar su higiene, su vestimenta y todos esos aspectos que ellos no pueden cubrir por sí mismos hasta que aprendan a hacerlo con el paso del tiempo.

 

3º Convivencia

La convivencia con los hijos es fundamental. Ya sea simplemente viendo la televisión o haciendo alguna actividad, esto es algo que ayuda al crecimiento de nuestros hijos y al fortalecimiento de nuestros lazos con ellos. Tienen que aprender a valorar lo que supone la familia.

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4º Comunicación

Conforme van creciendo nuestros hijos, la comunicación es algo vital para saber si se encuentran bien o tienen algún problema. Por lo general tienden a hacerse cada vez más independientes. Eso no es malo. Pero debemos mantener una relación fluida porque puede haber momentos en los que no sepan, no se atrevan, o no deseen que les ayudemos aunque realmente lo necesiten. Debemos saber cómo llegar a ellos en estos casos a base de cariño, comprensión y confianza.

 

5º Confianza

Sí. Una vez más esa palabra. No lo olvides nunca.  Cuando nuestros hijos van creciendo y estos llegan a la adolescencia, pueden verse en problemas y no se lo comentan a nadie, o sólo a sus amigos. Muchas veces los padres no se enteran de que su hijo está atravesando un momento difícil porque no tiene la suficiente confianza con ellos como para hablar de cualquier cosa. Esto es algo que hay que ir gestando desde la niñez.

 

6º Entender el rol de padre

Desvivirse por un hijo es lo lógico. Un padre debe hacer lo que sea por su hijo, pero tampoco debe olvidarse de sí mismo, de que también es persona y de que también tiene una vida. Hay que separar los dos conceptos. Porque para ser buen padre uno tiene que estar bien consigo mismo. Y sobre todo no tratar de volcar problemas de la vida en los hijos y viceversa.

 

7º Llamadas de atención

En determinados momentos hay que tener mano dura. Entiéndase bien el concepto, porque para nada tiene que haber castigos físicos. Simplemente hay que mostrarse vehemente en aquellos aspectos fundamentales, aquellas líneas rojas que no se pueden traspasar. Cuando hacen algo mal hay que regañarles, pero siempre sin perder los papeles y en su justa medida. Todos hemos cometido errores querer o sin saberlo. Por eso hay que recurrir una vez más a dos palabras que ya hemos mencionado y son fundamentales: confianza y comprensión.

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8º Formar la independencia de los hijos

Los padres debemos hacer que nuestros hijos aprendan a valerse por sí mismos. Siempre estaremos dispuestos a ayudarles, pero no se puede caer en el error de darles todo hecho y masticado porque así sólo conseguiremos que cuando se tengan que enfrentar de verdad a la vida, fracasen estrepitosamente.

 

9º Respeto a nuestros hijos

Muchas veces se cree que al decir una palabra más alta que otra, tenemos una autoridad superior y esto es todo lo contrario. Podemos perjudicar de forma importante a nuestros pequeños. Nos deben un respeto, pero nosotros a ellos también, y con más razón aún, pues somos más mayores y tenemos el deber de contenernos y no dejarnos llevar en momentos de tensión.

 

10º Igualdad entre los hijos

Si tenemos más de un hijo, debemos tratar a cada uno de la misma manera. Los consentimientos son un grave error, que podría causar dificultades entre los hijos y resentimientos con los padres. Parece una perogrullada pero realmente podemos estar dañando a un hijo sin saberlo. Muchas veces tendemos a focalizar nuestra atención en los más pequeños, y así los mayores pueden sentirse desplazados sin que ni siquiera nos enteremos. Hay que tener mucho cuidado con esto y dejar claro que nuestro cariño es igual para todos.

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